Cinco meses alimentado solo con una sonda. Esto es lo que ha padecido el pequeño Albie, un bebé inglés de 12 meses con síndrome de Down. Y parece que ahora que puede comer sólido, el niño disfruta a lo grande, informa la BBC. La hora de la comida suele ser uno de los momentos más familiares de la crianza. No hay ni un solo padre que no tenga una anécdota graciosa con su retoño, habiendo alimentos por medio. Y esto es lo que quiso mostrar en Facebook su madre, Emma Ayers.
La página de esta red social @PositiveaboutDownSyndrom [positivos sobre el Síndrome de Down, por su traducción al español], compartió el vídeo de esta progenitora, en el que se ve cómo su hijo juega con los espaguetis con tomate, los cuales casi no entran en su boca y descansan sobre su hermosa tripa, completamente embadurnada. Las risas de la mujer son contagiosas. Desde que fue publicado a principios de febrero, el clip ha acumulado millones de visualizaciones y miles de comentarios que, en su mayoría, adoran al pequeño y no lo juzgan.
Según explica Emma a la cadena británica, el doctor les había animado a que el pequeño jugase con la comida como parte de su desarrollo, «pero bañarse en ella es algo nuevo para toda la familia. Si una persona que está en la misma situación que nosotros ve el vídeo y solo ve a Albie, y nada más, entonces se ha conseguido el objetivo». Los padres y el pequeño viven en Royston (Hertfordshire).
José Manuel Moreno, coordinador del Área de Nutrición de la AEP, explica «que muchas veces los niños pequeños que pasan por una alimentación forzada, por sonda o con vómitos, adquieren aversión hacia a la comida». La boca es la manera en la que los pequeños descubren el mundo, por lo que puede ser un potenciador tanto negativo como positivo: «Tras un periodo con sonda, cualquier mejoría o disfrute con la comida es un éxito, y yo creo que es lo que ocurre en este caso; que el gesto hecho por este bebé puede terminar con ese temor, asco o miedo hacia la comida sólida».
El doctor incide que, en condiciones normales, es bueno que los pequeños manipulen los alimentos, pero hay que diferenciar entre tocar y jugar: «Si el niño se hace una pedorreta mientras come; o la tira con la cuchara contra la pared, no es gracioso, no hay aprendizaje. A la hora de manipular alimentos, los padres deben poner límites para que comer sea comer y no un juego que puede ocasionar un desajuste a la hora de la cena o comida»
Fuente elpais.com


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