La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha confirmado este miércoles que el brote de hantavirus detectado en el crucero MV Hondius es del virus de los Andes (ANDV). Este virus, considerado la cepa más peligrosa, ha causado ocho casos, tres de ellos confirmados, y lamentablemente, tres personas han fallecido. El ANDV se distingue por su alta tasa de mortalidad y la capacidad única de transmitirse de persona a persona.
El hantavirus es una familia de virus muy variable, con al menos 38 especies reconocidas, 24 de las cuales causan enfermedades. El ANDV se ha confirmado como la variante predominante desde donde zarpó el crucero, y se sospecha que el contagio entre personas se da a través de este virus. Este brote subraya la importancia de mantener un estricto control sanitario en entornos cerrados y multitudinarios.
En Sudáfrica, el país ha reportado 41 casos de hantavirus en la temporada epidemiológica actual, con una tasa de letalidad del 31,7%. Entre 2013 y 2018, la tasa promedio fue del 18,5%, lo que demuestra un aumento significativo en la gravedad de esta enfermedad. Este incremento ha sido motivo de preocupación para las autoridades sanitarias locales, quienes han implementado medidas preventivas más agresivas.
Rafael Medina Silva, profesor de patología de la Universidad Emory (Estados Unidos), lleva años estudiando las variaciones del hantavirus. Según él, se habla de hantavirus del viejo mundo, que incluye Europa y Asia, y el nuevo mundo, que abarca América. Estas dos infecciones generan una enfermedad con un cuadro ligeramente distinto: en las Américas, los casos más graves degeneran pulmonarmente, mientras que en Asia y otros lugares tienen más relación con un cuadro renal y fiebre hemorrágica.
Los humanos no son el reservorio principal de este virus; en cambio, lo son los ratones. Y los ratones varían según la región geográfica: en América del Sur predominan los ratones colilargo, mientras que en Asia y otros lugares existen diferentes especies. El contagio entre animales y personas es el método más común de transmisión, pero se ha descubierto que puede ocurrir también de persona a persona.
En 1996, se produjo un brote de síndrome pulmonar agudo en Chile, con 16 casos epidemiológicamente conectados. Algunos enfermos no habían tenido contacto directo con ratones, pero sí con otros enfermos, lo que sugirió una cadena de transmisión humana. Este evento marcó un punto de inflexión en la comprensión del hantavirus y sus mecanismos de propagación.
El brote más significativo se produjo en Chubut, Argentina, entre 2018 y 2019. Se confirmaron 34 casos y 11 fallecimientos. Este brote fue muy agresivo y se identificaron tres personas que actuaron como ‘supercontagiadores’. Tras una única introducción del virus desde un reservorio de roedores, estas tres personas empezaron a desarrollar síntomas, asistieron a eventos sociales multitudinarios y causaron la propagación de 18 casos adicionales. Las autoridades impusieron el aislamiento de las personas con casos confirmados y los posibles contactos, lo que probablemente frenó la propagación adicional.
Este caso cambió los protocolos al tratar con el virus de los Andes, al descubrir que podía haber contagio humano. El trabajo de un equipo de virólogos y genetistas sirve ahora como guía para dictar las precauciones a tomar en el actual brote. La investigación continua es crucial para comprender mejor esta enfermedad y prevenir futuros brotes.


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