Estados Unidos podría verse obligado a conceder nuevas excepciones para continuar comprando minerales críticos procedentes de China y otros países, debido a que su industria nacional todavía no tiene capacidad suficiente para cubrir la demanda.
Las regulaciones federales establecen que, a partir del 1 de enero de 2027, contratistas de defensa y otros fabricantes deberán dejar de comprar tierras raras, imanes, tungsteno, molibdeno y tantalio provenientes de China, Rusia, Irán y Corea del Norte.
Sin embargo, en 2025 Estados Unidos consumió aproximadamente 48,000 toneladas métricas del tipo más común de imanes de tierras raras, mientras que sus productores nacionales suministraron solamente 300 toneladas. Las empresas estadounidenses esperan elevar su capacidad hasta unas 5,000 toneladas al finalizar 2026.
Estos materiales son esenciales para fabricar equipos militares, vehículos eléctricos, teléfonos, turbinas eólicas, sistemas electrónicos y diferentes tecnologías avanzadas. La fuerte dependencia de proveedores extranjeros se considera un riesgo para la seguridad económica y las cadenas de suministro estadounidenses.
Washington ha invertido miles de millones de dólares en proyectos de extracción y procesamiento, pero varias instalaciones no comenzarán a operar antes de 2027. La administración estadounidense también creó un programa de almacenamiento de minerales valorado en $12,000 millones, que inicialmente podría adquirir materiales de diferentes mercados internacionales mientras aumenta la producción nacional.


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