La familia Vásquez, en el cantón La Joya, San Vicente, impulsa un zoocriadero de más de 500 iguanas verdes y garrobos, con el objetivo de preservar estas especies ante su riesgo de extinción. El proyecto, que comenzó hace 12 años con apenas 10 ejemplares, también funciona como espacio educativo sobre su cuidado y reproducción.
Los reptiles son criados en condiciones adecuadas y la familia planea, en coordinación con autoridades, liberar algunos en zonas protegidas. Además, consideran la posibilidad de comercializarlos legalmente en el futuro. El esfuerzo es respaldado por un pariente en Estados Unidos, quien fue uno de los fundadores del criadero.

Este esfuerzo familiar es apoyado en su mantenimiento por uno de sus parientes que reside en Estados Unidos, y quien fue uno de los iniciadores del zoocriadero, pero que tuvo que irse del país; sin embargo, dice que desde su llegada a ese país mantiene el compromiso de que siempre se conserven las especies.
La mujer añadió que en el futuro, cuando consideren que ha habido un aporte significativo al ambiente y contribuir a que la extinción ya no sea un riesgo, la familia no descarta apostarle también a comercializarlos con los permisos correspondientes.


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