Irán acusó este martes a Estados Unidos de incumplir el memorando de entendimiento firmado en Islamabad para poner fin al conflicto en el estrecho de Ormuz. El viceministro de Relaciones Exteriores, Kazem Garibabadi, declaró que Washington había roto los compromisos adquiridos en el acuerdo alcanzado el pasado 17 de junio, calificando la medida como un quiebre del entendimiento. Según el funcionario, la decisión de Washington de restablecer el bloqueo naval contra los puertos iraníes y el estrecho constituye una violación directa de los términos pactados.
Garibabadi reiteró que Teherán mantendrá el control sobre el estrecho, considerado uno de los corredores marítimos más estratégicos para el suministro global de energía. “Estados Unidos no quiere que ejerzamos una soberanía efectiva sobre la vía, pero lo haremos sin importar el costo”, afirmó. Además, el funcionario argumentó que, en tiempos de guerra, el derecho internacional pierde vigencia cuando la seguridad nacional está en juego. El gobierno iraní ha advertido que cualquier intento de socavar esta soberanía será respondido con medidas contundentes.
El representante permanente de Irán ante las Naciones Unidas, Amir Saeid Iravani, informó mediante una carta a la organización que Teherán documentó 42 presuntas violaciones “claras y fundamentales” del memorando. Entre las denuncias se incluyen el restablecimiento del cerco naval, bombardeos sobre territorio iraní y acciones militares que, según Teherán, contravienen las normas del derecho internacional. Estas acusaciones se producen después de que el presidente Donald Trump declarara que el acuerdo había quedado “terminado”, acusando a Irán de mantener ataques contra buques que transitan por la zona.
Tras el anuncio, Estados Unidos reimpuso un cerco naval contra Irán y completó varias noches de bombardeos sobre el sur del país. Washington sostiene que las operaciones buscan reducir la capacidad militar iraní para atacar el transporte marítimo comercial en el estrecho. Mientras tanto, la Guardia Revolucionaria iraní lanzó nuevos ataques con misiles y drones contra bases estadounidenses en Irak, Kuwait y Jordania, ampliando el alcance del enfrentamiento que mantiene en vilo a la comunidad internacional. Los ataques fueron descritos por analistas como una muestra de la disposición de Teherán a proyectar su poder más allá de sus fronteras.
La escalada ha generado preocupación entre los principales actores globales. La Unión Europea ha pedido a ambas partes que eviten acciones que puedan desestabilizar la seguridad marítima, mientras que China ha expresado su apoyo a la soberanía iraní sobre el estrecho. Analistas advierten que cualquier interrupción en esta ruta podría provocar un aumento en los precios del petróleo y afectar las cadenas de suministro mundiales. Además, los mercados han reaccionado con volatilidad, y los inversores están monitoreando de cerca los próximos movimientos diplomáticos y militares en la región.


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