La selección nacional de El Salvador escribió anoche una nueva página en la historia del fútbol centroamericano al vencer 1-0 a Guatemala en el estadio Cementos Progreso, en el inicio de la fase final de las eliminatorias de la Concacaf rumbo al Mundial de Norteamérica 2026.
Después de 25 años sin ganar en suelo chapín, la Azul volvió a celebrar gracias al gol de Harold Osorio al minuto 78, que desató la euforia de los salvadoreños presentes y encendió la esperanza de todo un país.
Una fiesta en las gradas
El ambiente fue inmejorable desde temprano. Los 11 mil boletos disponibles se agotaron en tiempo récord, generando polémica y expectativa. La afición guatemalteca abarrotó el estadio para alentar a su selección, que regresaba a una fase final de eliminatorias después de más de dos décadas. En el pequeño sector destinado a la afición salvadoreña, los hinchas de la Azul se hicieron sentir con la misma pasión.
Orden y estrategia salvadoreña
El técnico Hernán Darío “Bolillo” Gómez planteó un partido táctico y disciplinado. Con un esquema sólido, reforzó la defensa y el mediocampo, apostando a la seguridad atrás y al orden en cada línea. El once inicial, con la inclusión del goleador Styven Vásquez, mostró carácter y entrega en un duelo de dientes apretados.
Durante la primera mitad, las oportunidades fueron escasas. El portero Mario González respondió con solvencia en la única llegada de peligro de los locales, mientras que la Azul buscó espacios sin lograr disparos directos a portería.
El golpe decisivo
En el complemento, los cambios dieron frescura a la selección salvadoreña. El ingreso de Nathan Ordaz y Bryan Tamacas fortaleció el ataque por las bandas. La paciencia rindió frutos en el minuto 78, cuando Ordaz ejecutó un tiro de esquina perfecto que encontró a Harold Osorio. El mediocampista, con la pierna derecha, envió el balón al fondo de la red para marcar el único gol del encuentro.
El tanto silenció al Cementos Progreso y encendió la voz de los pocos pero apasionados aficionados salvadoreños. El guardameta González, una vez más, se convirtió en figura al contener los intentos desesperados de Guatemala en los minutos finales.
Sueño mundialista
Con este triunfo, El Salvador toma la delantera en el Grupo A de la eliminatoria y envía un mensaje claro: la Azul está lista para competir y soñar con una clasificación mundialista que no se logra desde 1982.
El próximo desafío será ante Surinam, un partido clave para confirmar el buen arranque y mantener vivo el anhelo de millones de salvadoreños que vuelven a creer en su selección.


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