Un año después de las controvertidas elecciones presidenciales de 2024 en Venezuela, marcadas por denuncias de fraude por parte de la oposición, el oficialismo mantiene un control político casi absoluto, a pesar de la crisis de legitimidad.
Tras la proclamación de Nicolás Maduro como ganador, y con pruebas presentadas por la oposición que respaldaban la victoria de Edmundo González, se convocó a la abstención como forma de protesta. Como resultado, en las elecciones regionales de mayo, el oficialismo ganó 23 de los 24 estados y, en los comicios municipales recientes, obtuvo 285 de los 335 municipios del país, según anunció Maduro.
Diversos países y organismos, como Estados Unidos, la Unión Europea y gobiernos latinoamericanos, exigieron la publicación de resultados detallados por mesa, algo que no ha ocurrido. El Consejo Nacional Electoral (CNE), controlado por el oficialismo, no ha presentado las pruebas que respalden el triunfo de Maduro.
1. Economía deteriorada
La falta de transparencia electoral ha impactado directamente la economía. Una de las consecuencias fue la revocación de la licencia a Chevron para operar en Venezuela, medida tomada por EE.UU. a principios de año, aunque recientemente fue revertida.
Sin embargo, los expertos consideran que esta reapertura no generará un incremento significativo en la producción petrolera, que se mantiene muy por debajo de los niveles históricos. Además, Venezuela vende su crudo mayoritariamente a China, en condiciones desfavorables, debido a las sanciones impuestas por EE.UU.
La falta de ingresos ha provocado una marcada devaluación del bolívar, que perdió más del 50% de su valor en el primer semestre del año. La inflación ha aumentado drásticamente, afectando sobre todo a empleados públicos y jubilados, cuyos ingresos siguen congelados o son insuficientes frente al costo de vida. La canasta básica ronda los 527 dólares, mientras el salario mínimo oficial no supera los 2 dólares mensuales.
A pesar del optimismo del gobierno, que reporta un crecimiento del PIB del 6% en el segundo trimestre del año, los expertos advierten que la economía sigue siendo muy vulnerable. La falta de reconocimiento internacional y las sanciones seguirán limitando cualquier posibilidad de crecimiento sostenido.
2. Clima de represión y miedo
La represión tras las elecciones generó un fuerte clima de temor. En pocas semanas, más de 2.400 personas fueron detenidas, incluidas decenas de menores de edad. Las detenciones, muchas de ellas arbitrarias según Amnistía Internacional y la CIDH, se han utilizado para inhibir la participación ciudadana y la disidencia.
Se han documentado casos de «desapariciones forzadas de corta duración», una práctica que vulnera derechos fundamentales y que ha sido calificada como crimen de lesa humanidad. Al menos 84 casos de este tipo fueron reportados por el Alto Comisionado de la ONU.
Dirigentes estudiantiles, activistas, periodistas y hasta economistas han sido arrestados o forzados al exilio. El uso de detenciones prolongadas sin contacto con abogados ni familiares se ha convertido en una herramienta para sembrar el miedo.
3. Desconfianza y abstención electoral
El descrédito del sistema electoral ha llevado a un aumento de la abstención. En las elecciones de mayo, solo votó el 25% del electorado. En las municipales de julio, aunque el CNE reportó una participación del 44%, expertos afirman que no superó el 29%.
La oposición, encabezada por María Corina Machado, ha llamado a boicotear los procesos electorales, calificando de ilegítimo el proceso que dio continuidad al chavismo. El oficialismo, por su parte, ha aprovechado la abstención para fortalecer su control institucional.
Aunque el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) no logró el objetivo de dominar todas las alcaldías, sí obtuvo una mayoría abrumadora, reafirmando su dominio en 285 de las 335 alcaldías del país.
4. ¿Perspectivas?
Desde el gobierno se insiste en que Venezuela construye una «nueva democracia», distinta al modelo occidental, que Maduro califica como obsoleto. Sin embargo, el sistema actual ha sido ampliamente cuestionado por su falta de transparencia, represión a la disidencia y concentración de poder.
Expertos y actores políticos coinciden en que sin un acuerdo político entre chavismo y oposición será difícil avanzar hacia una salida institucional o electoral. Mientras tanto, la polarización, la represión y el deterioro económico continúan afectando a millones de venezolanos.


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