El Louvre reabre al público la Galería de Apolo, la sala que acaparó la atención mundial tras el audaz atraco que dejó sin joyas a una de sus exhibiciones más emblemáticas.
Los ladrones emplearon una grúa instalada sobre un camión para alcanzar un balcón de la galería, desde donde cortaron las ventanas y las vitrinas con potentes sierras de disco, sustraendo ocho piezas valoradas en aproximadamente 100 millones de dólares.
Una auditoría de 2019 ya había señalado que el acceso al balcón podía realizarse desde una calle de tránsito vehicular y advirtió la obsolescencia del sistema de videovigilancia, pero sus recomendaciones nunca fueron ejecutadas.
El robo desató una crisis interna en el museo, con protestas de los empleados y la dimisión de la presidenta anterior, Laurence des Cars, lo que evidenció la necesidad de una renovación profunda de la seguridad.
Cuatro hombres sospechosos, todos residentes en la zona parisina y con antecedentes penales que van desde robos hasta proxenetismo, fueron detenidos en los días posteriores al hecho.
Las joyas que permanecieron en el museo fueron retiradas de la Galería de Apolo y están previstas para ser exhibidas en una sala reforzada, sin ventanas, como parte de las nuevas medidas de protección.
El Louvre, que recibió alrededor de nueve millones de visitantes el año pasado, superó ampliamente su capacidad prevista y generó problemas de saturación, lo que subraya la importancia de una reapertura sin los objetos de alto valor.
Con su reapertura, la Galería de Apolo vuelve a ser una atracción turística, atrayendo a visitantes curiosos por el escenario del millonario robo y por la historia que ahora encierra la sala.
Alison Leslie, exagente de policía escocesa de 52 años, comentó que la galería luce “hermosa” y que prefiere la versión vacía, sin las joyas que la hicieron famosa.
Hasta la fecha, las ocho joyas robadas siguen sin ser recuperadas, mientras las autoridades francesas coordinan investigaciones con sus homólogos de Bélgica, Italia y otros países.
El Louvre, custodio de obras maestras como la Mona Lisa, sigue siendo el museo más visitado del planeta, lo que convierte al robo en una herida visible en su reputación internacional.
Las autoridades del museo anunciaron la implementación de controles de acceso más estrictos y la actualización del sistema de vigilancia, con el objetivo de evitar nuevos incidentes y restaurar la confianza del público.
La reapertura de la Galería de Apolo, ahora sin sus valiosas joyas, marca un nuevo capítulo para el Louvre, que busca equilibrar la atracción turística con la necesidad de reforzar sus protocolos de seguridad.


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