La Organización Mundial de la Salud (OMS) redujo drásticamente este martes su conteo de casos sospechosos de ébola en el África central, de 900 a 116. Según los datos actualizados, hay ahora 330 enfermos confirmados, con 321 casos registrados en República Democrática del Congo (RDC) y nueve en Uganda.
En la RDC, se han reportado 48 fallecimientos, mientras que en Uganda una muerte ha sido confirmada. Christian Lindmeier, portavoz de la OMS, explicó a periodistas que ‘cualquiera que sea detectado sospechosamente durante el brote, a la espera de los resultados de las pruebas’. El brote fue declarado oficialmente el 15 de mayo en la provincia de Ituri, una región noreste de la RDC, un país con más de 100 millones de habitantes y uno de los más pobres del mundo.
Una de las razones para esta reducción es que las personas infectadas con Bundibugyo, la cepa del ébola responsable del brote, presentan inicialmente síntomas similares a los de otras enfermedades comunes como gripe, malaria o fiebre tifoidea. Esto puede retrasar su detección y confirmación. Lindmeier destacó que ‘muchos casos sospechosos han sido descartados’ tras demostrarse que los pacientes padecían otras enfermedades con síntomas iniciales similares o una fiebre no relacionada.
Las cifras anteriores de la OMS también incluían 223 muertes bajo sospecha de deberse al virus del ébola, pero sus nuevos datos ya no contemplan esa categoría. Lindmeier sugirió que esta cifra era muy incierta, ya que incluía a ‘personas que murieron hace tiempo’ y cuyos restos, casos, no podían ser exhumados para realizarles pruebas.


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