El feminicidio es una de las formas más extremas de violencia de género y refleja estructuras sociales basadas en relaciones desiguales de poder. En este contexto, la ciencia forense cumple un rol clave en la búsqueda de justicia, al aportar evidencia científica precisa que puede determinar no solo la causa de muerte, sino también un historial de violencia previa y patrones característicos de agresión sistemática contra mujeres.
Ciencia forense: más allá del diagnóstico médico
Desde la medicina legal, el análisis de un caso de feminicidio debe ir más allá de establecer el mecanismo letal. Es necesario identificar señales de abuso físico, psicológico o sexual previos, y contextos que indiquen un patrón continuo de violencia de género. Esta información resulta esencial para la tipificación penal adecuada del feminicidio, conforme lo establece la Convención de Belém do Pará.
De igual forma, la psicología forense analiza aspectos del comportamiento del agresor, incluyendo rasgos de personalidad, historial de violencia y motivaciones como celos o deseo de control. Estos elementos son fundamentales para configurar el dolo específico requerido legalmente para clasificar un homicidio como feminicidio.
Obstáculos en la justicia: protocolos limitados y formación deficiente
A pesar de los avances legislativos en América Latina, la aplicación efectiva del tipo penal de feminicidio sigue enfrentando serias limitaciones. La falta de protocolos forenses con enfoque de género, sumada a la escasa formación de operadores judiciales, contribuye a investigaciones deficientes y revictimización institucional.
Organismos como ONU Mujeres han señalado que la calidad de la prueba pericial es determinante en la obtención de sentencias condenatorias. Omisiones, sesgos interpretativos y ausencia de perspectiva de género pueden traducirse en impunidad para los agresores.
Enfoque de género, derechos humanos e interseccionalidad
Expertas como Rita Segato sostienen que el feminicidio no es un hecho aislado, sino el resultado de una cultura que normaliza la violencia contra las mujeres. En ese sentido, la intervención forense debe ser también una herramienta de transformación social y resistencia frente a las estructuras patriarcales.
Además, se destaca la necesidad de integrar un enfoque interseccional en la investigación forense, especialmente en contextos con presencia de mujeres indígenas, afrodescendientes, migrantes o en situación de pobreza. Estas condiciones incrementan la vulnerabilidad y pueden influir tanto en la comisión del crimen como en el desarrollo del proceso judicial.
Ciencia forense como acto de memoria y reparación
Cada informe técnico elaborado con rigor y perspectiva de género representa un paso hacia la justicia y la memoria colectiva. Como afirman las investigadoras Fregoso y Bejarano, documentar científicamente el feminicidio es también una forma de dignificar a las víctimas y de confrontar un sistema judicial históricamente excluyente con las mujeres.


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